lunes, 20 de julio de 2009

Julio 09

Buenas. Se acerca el fin de mes y con él el principio de todo y lo que fue el fin de una etapa.
Haciendo balance este año se me ha pasado volando y casi no me he dado cuenta de que ha pasado. Es más, creo que aún a pesar de que en ciertos momentos los días se me hacían eternos, me da la impresión que alguien giró las hojas del calendario sin consultar y que se comió tres o cuatro meses de golpe.
Me da la impresión que los meses de noviembre, diciembre y enero (y paro de contar porque tanto por delante como por detrás me faltan días) han pasado y no he vivido esos días.
Por estas fechas tu cabecita ya pensaba en el final y ya empezaba a pensar sinceramente que algo en tu corazón estaba cambiando. Aunque tu me digas que no fue así...
Hace un año que tuvimos una bronca, una gorda de verdad y en que nadie se atrevió a decirme a la cara que la actitud que tuviste aquel día era normal. Nadie pudo mirarme a los ojos y decirme lo que pensaba, porque sabían que me dolería. Recuerdo la mirada esquiva de Jaume o de Isra tratando de encontrar las palabras menos dolientes y respondiendo a la pregunta que yo hacía: ¿pero tu lo ves normal? Y la respuesta era pues no, no es normal...
Miro atrás y parece que haya pasado una eternidad. También empezaba una nueva etapa para mi y también dejaba el trabajo de motu propio, como ahora... Prácticamente por las mismas fechas. Solo que no pensé que el guión fuera a salirse de madre.
¿He madurado? ¿He aprendido? ¿He crecido? A todo eso responderé que sí pero que aún me queda mucho por recorrer. Sigo sintiendo curiosidad por saber cómo estás y cómo te va con ella.
Pero ese es otro capítulo a parte. Supongo que tu también estás aprendiendo.
Estoy acabando el libro que te regalé un día porque sabía que te encantaba, el de Elisabeth Kübler-Ross. Me gusta, me gusta mucho y debo agradecerte muchas cosas Jose. Porque me ayudaste a distinguir el límite entre lo que era mi vida y la de los demás. Te debo mucho. Mutuamente supongo porque tu desconocías lo que era el amor y el jugarse el todo por el nada.
Me gustaría que un día pudiera sentarme en frente tuyo y seguir aprendiendo de ti y tu de mi , está claro.
Muchas veces me pregunto que aporto yo a ciertas personas que me encuentro. No sé que aporte a aquello que tuve hace un año fruto de la locura y del morbo y la pasión. Ahora me da bastante igual. No sé que aporto yo a ese italiano loco y nómada que creo se desvanece poco a poco ante mi sin que pueda hacer nada...La verdad que no lo sé pero quizá lo importante es saber qué me aportan a mi.
Lo de Luca...no sé porqué sucedió y porque las cosas se han desencadenado de esta manera. Sabrá el destino el porqué. Quizá dentro de un año o menos también me de igual saberlo.
Soy curiosa. Quisiera saber, como quien ojea las últimas hojas del libro para saber el final, que pasará por la mente abuela de Luca o de Patri al mecerse en la hamaca y hablar con los nietos al recordar esa experiencia.
Seguramente, cuando llegue el momento sentiré que alguien pasó el calendario sin pedirme permiso pero esta vez de año en año.
Por esa misma razón quisiera vivir la vida como si no estuviera segura de un mañana. Quizá es en esencia lo que estos dos "amores" últimos me han enseñado: vivir la vida apasionadamente.
Pd. brrrr Luca vuelve jeje aunque no tenga muy claro que quiero

1 comentario:

DaeConE dijo...

C'est la vie, carinyu. Y lo que giramos fue el calendario rancio de la kutxa! :)